NOTA DE PRENSA.- GABINETE DE COMUNICACIÓN MAASZOOM
“Un lujo para los sentidos a todos los niveles”. Así resumían los 20 privilegiados asistentes su experiencia en la exclusiva cata organizada por la D.O. Cariñena este fin de semana. El original evento les conquistó no solo el paladar y el olfato, sino la vista, el oído y el tacto, y les transmitió todo un mundo de sensaciones alrededor de los vinos de la Denominación. La propuesta muestra el espíritu de su Plan Ñ, la plataforma lanzada este año para llegar a nuevos públicos desde códigos más contemporáneos y emocionales.
Los participantes, que pudieron acceder a la experiencia tras un sorteo previo entre todos los interesados, llegaron el viernes al atardecer desde Zaragoza y otros puntos de Aragón a un viñedo situado a cuatro kilómetros de Cariñena, junto a la ermita de San Bernardino de Siena. En un cuidado escenario al aire libre, con luces, sofás y decoración, pudieron sentir y saborear de manera especial los vinos de la Denominación en el característico terreno pedregoso en el que nacen, con la sierra de Algairén como telón de fondo.
En ese entorno envolvente cataron seis vinos, de otras tantas bodegas, cada uno acompañado de un maridaje gastronómico seleccionado. Otro de los grandes atractivos fue la actuación de Gourmet Harmony, que a partir de las características organolépticas de cada vino realiza una composición musical, interpretada en directo por el destacado violinista Manuel Urios.
Todos estos elementos conformaron una velada única, más allá de la suma de elementos. Arturo Larqué señalaba: “Es un maridaje complejo, espectacular e increíble, solo hay que meterse en el papel y disfrutar de la combinación”. Su acompañante, Yasmina Rayuela, incidía: “No se puede elegir solo una cosa. El conjunto del vino, la comida, el lugar, la música… es lo que hace que sea genial”.
“Un entorno único y espectacular”
Tras degustar los vinos y platos, pasear entre las viñas, admirar el paisaje con la puesta del sol, brindar y disfrutar con la música, la conciencia del público era haber vivido una experiencia excepcional e inolvidable “para despertar el gusto, el oído y la vista todo en uno”, en palabras de Pablo Jarné.
Para Ana Valero, “la puesta en escena ha superado todas las expectativas que puedas llegar a tener”. Marta Albericio destacaba también el espacio del evento “que es lo que termina de darle forma”. Y otros señalaban el impresionante paraje, como Elena Largo, que resaltaba cómo “a pocos kilómetros de Zaragoza tienes este entorno, que es realmente espectacular”.
El presidente de la D.O. Cariñena, Antonio Serrano, incidía precisamente en la singularidad de estos atractivos: “Los que vivimos en la zona no llegamos a veces a darnos cuenta de lo que tenemos, pero esta cata, enmarcada en este maravilloso paisaje es algo único. Para nosotros ofrecer toda esta suma de atractivos es un valor supremo”.
“Vinos que transmiten el arraigo a la tierra”
Por supuesto, ningún asistente dejó de destacar la calidad de los vinos servidos y la oportunidad de degustar algunas marcas que no conocían todavía, unos vinos “de diez”, para Miguel Ángel García y Maribel Bielsa, que acudieron desde Andorra (Teruel).
La cata incluyó seis vinos, de otras tantas bodegas de la Denominación, en una muestra de la variedad de los “Vinos que nacen de las piedras”, lema de la D.O. Cariñena, en referencia a los suelos pedregosos en los que la vid desarrolla sus mejores cualidades.
Los tintos Anayón Parcela 15 (Grandes Vinos), Particular Viñas Centenarias (Bodegas San Valero) y Camino del Bosque (Libre y Salvaje), y los blancos Care Garnacha Blanca (Bodegas Care), Fábula Garnacha Blanca (Bodegas Paniza) y Niño Mimado Chardonnay (Bodegas Esteban Martín) integraron el menú.
Marta Albericio destacaba “el recorrido muy acertado por las distintas variedades, desde los vinos más ligeros a los más potentes de la cata, con una evolución muy sutil, acompañada de la música”. Javier Barrios aseguraba que todos habían sido “muy, muy buenos con muchos aromas de fruta y muy equilibrados. Además de los que conocía, hemos probado garnachas blancas o un monovarietal de uva cariñena muy rico”. Y para Érika González, “cada uno tiene su esencia, su fuerza, pero todos transmiten el arraigo a la tierra de la Denominación de Origen Cariñena”. Algunos asistentes subrayaban además que los mejores vinos son los que se recuerdan por el momento y las personas con las que se comparten.
Un plan para disfrutar el vino de nuevas maneras
La D.O. mostraba la misma satisfacción que el público tras el evento. “Ha superado las expectativas de los que hemos estado organizándolo desde hace meses, cuando vinimos a localizar el sitio, y pensamos cómo decorarlo. Hemos descubierto una manera diferente de disfrutar del vino, el objetivo que tenemos con nuestro Plan Ñ”, aseguraba Sonia Pérez, la directora de Comunicación y Marketing.
Con este Plan Ñ, la Denominación de Origen busca reinterpretar la experiencia en torno al vino, generar momentos memorables y compartibles, y reforzar el posicionamiento de Cariñena como una denominación dinámica, abierta a nuevas formas de disfrute y consumo. El objetivo es acercar la cultura del vino a nuevos públicos a través de propuestas innovadoras que conectan vino, paisaje, gastronomía y cultura.
Esta es la segunda acción, tras los cuatro cócteles Cariñena Spritz diseñados en colaboración con el bartender internacional Borja Insa, a partir de la innovadora gama de vinos jóvenes y ligeros Garnacha Nueva de Cariñena.
Pérez señala que a lo largo de este año seguirán nuevas acciones. “Es una invitación a relacionarse con el vino de una forma diferente. Queremos avanzar sin perder nuestra esencia, explorando nuevos formatos y experiencias, donde el consumidor pueda disfrutar del vino de otra forma, adaptada a los nuevos hábitos de consumo. Aseguramos diversión y sorpresa”.
Sobre la D.O. Cariñena
La Denominación de Origen Protegida Cariñena, fundada en 1932, es una de las más antiguas de España y la más antigua de Aragón. Situada en la provincia de Zaragoza, en el valle medio del Ebro, representa un territorio vitivinícola donde la viña se cultiva desde hace más de dos mil años. Suelos pedregosos, diferentes altitudes, la influencia del cierzo y una marcada amplitud térmica han configurado un paisaje exigente que ha dado lugar a una forma precisa de trabajar la vid y elaborar el vino. La denominación agrupa bodegas y viticultores que mantienen ese conocimiento a través de generaciones, con variedades como la Garnacha y la Cariñena como base de su identidad vitivinícola. En 2025, la ciudad de Cariñena fue reconocida como Ciudad Europea del Vino, consolidando su trayectoria y proyección internacional.

