Si estuviéramos en un concurso y te dijera Navascués, ¿qué me responderías? Navascués es garnacha, es gastronomía aragonesa, es jota, es Fuendejalón y Sierra de Algairén.
El jueves 12 de marzo tuvo lugar uno de esos eventos mágicos en los que todo encaja: el maridaje entre los vinos Mas de Mancuso, de la familia Navascués en Almonacid de la Sierra, y la cocina de otro referente aragonés, la familia Navascués de La Rinconada de Lorenzo en Zaragoza.
No son primos —o quizá sí, habrá que seguir investigando—, pero sí mantienen una estrecha relación que, en este caso, fue la excusa perfecta para organizar una cena-maridaje única.
Los vinos Mas de Mancuso
Jorge es hijo y nieto de viticultores. Por sus venas corre garnacha por la rama aragonesa y bobal por la valenciana.
Modesto y guasón a partes iguales, es todo un referente del vino en España. Además de su proyecto Mancuso, trabaja con CVNE en Rioja y Valdeorras, Pago Aylés en Mezalocha o Viña Zorzal en Navarra, entre otros.
Fue una cata poco habitual, en la que dejamos a un lado el clásico “bonito color rojo rubí” para hablar de origen, de viña, de garnacha, de macabeo y de cariñena; de vinos que describen el lugar del que proceden y que, de alguna manera, te trasladan hasta Almonacid de la Sierra.
Cutio garnacha y macabeo es un claro ejemplo de lo que los anglosajones llaman Best Value: un vino de gran calidad a un precio muy competitivo.
Mancuso marnacha Viñas Viejas 2023, que me gustó especialmente, representa muy bien la esencia de la garnacha: color, fruta, cuerpo y finura.
Mas de Mancuso garnacha incorpora raspón y envejece en madera francesa de 500 litros. Procede de una zona más sombría y de monte bajo, y es un gran ejemplo de una garnacha con capacidad de envejecimiento.
Muy interesante también Mas de Mancuso macabeo fermentado en barrica, un vino que ofrece muchas posibilidades de maridaje.
La gran sorpresa final llegó con Mas de Mancuso cariñena: fruta negra, notas florales, una acidez muy interesante y una finura espectacular. Esta cariñena entra directamente en mi lista de favoritas de la variedad.
Gastronomía aragonesa de referencia
Eli Navascués con sus tíos Óscar y Belén, junto a su padre Javier y todo el equipo de La Rinconada de Lorenzo, fueron los anfitriones perfectos de esta mesa castellana. Nos sorprendieron con reinterpretaciones de algunos de sus platos más icónicos, como las manitas o la borraja, transformadas en un bombón de manitas —altamente adictivo— o unas borrajas con crema de puerros para enmarcar.
Producto de temporada, el recetario de la abuela Macu y el toque fresco de Eli Navascués y Belén Arroyo, dieron forma a un menú en el que no faltaron las clásicas migas caseras, en esta ocasión con trufa negra de Sarrión, setas y huevo; el bacalao al chilindrón; un delicioso guiso de Ternasco de Aragón con longaniza y alcachofas; o una fina y delicada paletilla de conejo al estilo campero con hierbas de monte, simplemente para chuparse los dedos.
El punto dulce llegó con unas natillas coronadas con una magdalena al estilo de Fuendejalón que Belén recordaba de sus primeras visitas al pueblo de la familia Navascués como algo singular.
Para recomendar y recordar
Hace unos días recomendé este restaurante a unos clientes de República Checa, grandes conocedores de la gastronomía internacional y española, terminaron dándome las gracias por haberles descubierto una cocina aragonesa que les sorprendió y por haberles llevado a disfrutar de un lugar tan único en Aragón como es La Rinconada de Lorenzo con una magnífica selección de vinos de Aragón.





