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Fruta Valle del Manubles: cooperación y sabor contra la despoblación rural

Se prevé que en 2020 la producción ecológica de esta zona suponga un 10% del total de la fruta ecológica aragonesa.

Este jueves, 21 de febrero, el sector agroalimentario aragonés se ha dado cita en la Sala del Gusto y la Emoción de Lasca Negra para conocer los secretos que entraña la fruta de hueso del Manubles, un valle situado en la Comarca de Calatayud. Este paraje natural se encuentra a más de 700 metros de altitud e integra siete localidades (Ateca, Moros, Villalengua, Torrijo de la Cañada, Bijuesca, Berdejo y Torrelapaja) que en los últimos años han visto su población y producción frutícola reducirse notablemente.

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Los secretos del Manubles

Las condiciones climatológicas extremas y la altitud superior a los 700 metros, hacen que la fruta de hueso del valle del Manubles posea unas propiedades organolépticas que hacen muy especiales estos productos. El hecho de disponer de unas temperaturas máximas moderadas en la zona, posibilitan una actividad fotosintética sostenida que favorece la acumulación de azúcares.

Contar con heladas durante el mes de mayo imprime un carácter en el producto que hace que se diferencie de la competencia, aunque al mismo tiempo supone un riesgo para la producción al que se le suma la elevada probabilidad de sufrir pedrisco.

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Actualmente, la producción se está dirigiendo hacía el cultivo ecológico, lo que conlleva un gran reto de adaptación y esfuerzo técnico para conocer la evolución de los árboles, las plagas y los tratamientos de las variedades recuperadas, y sobre todo en esta forma de producción agrícola.

Los responsables del proyecto de cooperación “Fruta Valle del Manubles” prevén que para 2020 la producción de fruta ecológica del valle del Manubles suponga un 10% de la producción ecológica frutícola total de Aragón.

¿Qué es Fruta Valle del Manubles?

“Fruta Valle del Manubles, calidad y tradición” es un proyecto de cooperación que surge en 2017 y que tiene por objetivo convertir el sector frutícola de esta zona en un motor económico que permita frenar la despoblación que este valle ha sufrido en los últimos años.

Las actividades principales que lleva a cabo este grupo de cooperación son la recuperación de variedades autóctonas de la zona, como la manzana “Morro de liebre” o la pera “Ternal”, la puesta en valor de estos productos tradicionales y la mejora de su comercialización. Actualmente, también se está llevando a cabo un proyecto de recuperación de fabricación artesanal de anís de guindas junto al Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA).

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El proyecto está formado por siete socios que son SAT Manubles, UAGA, la Asociación ¿Por qué no en Torrijo?, SECMA, la Asociación Cultural Carrabilla, el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón y la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, y cuenta con el apoyo de los ayuntamientos de los pueblos del valle.

Está financiado por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) y se enmarca dentro del Programa de Desarrollo Rural de Aragón 2014 – 2020 del Gobierno de Aragón.

Degustar el valle

El escaso consumo de fruta es una realidad. Sin embargo, propuestas gastronómicas como las ha presentado este jueves el cocinero y profesor de la Escuela de Hostelería Topi, Eduardo Comín, demuestran la facilidad de incorporar este producto al consumo diario, tanto en platos salados como dulces.

TEXTO Y FOTOS: Carolina Aznar